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La íntima relación entre migrañas y cambios hormonales

¿Cómo cambia la migraña en la menstruación, el embarazo y la menopausia?
Dr. Alex Jaimes Sánchez, Unidad de Cefaleas
Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz – Grupo Quirónsalud

La íntima relación entre migrañas y cambios hormonales. Las hormonas y sus variaciones son uno de los desencadenantes más destacados de la migraña, por esta razón afecta más a las mujeres, hasta un 20%, frente al 10% de los hombres..

Además, el número se mantiene igualado hasta la pubertad, cuando se multiplica por tres en las mujeres.

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La íntima relación entre migrañas y cambios hormonales

El neurólogo doctor Alex Jaimes Sánchez, especialista en la Unidad de Cefaleas del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, Grupo Quirónsalud, y coautor de CefaBlog, explica que «las fluctuaciones hormonales relacionadas con las diferentes etapas de la vida de la mujer tienen un impacto importante en la migraña».

No obstante, existen otras causas de migraña, como el estrés, la falta de sueño y la depresión, que también presentan una mayor prevalencia en las mujeres.

El especialista te cuenta cómo cambia la migraña en la menstruación, el embarazo y la menopausia, qué anticonceptivos se recomiendan y qué otros factores pueden causar este dolor de cabeza.

Migraña y su relación con la menstruación

Esta cefalea puede ser más intensa y frecuente durante la menstruación. El doctor apunta que «se ha demostrado que la caída brusca en los niveles de estrógenos, tras haber estado elevados, es el desencadenante de las crisis de la migraña durante la menstruación».

La íntima relación entre migrañas y cambios hormonales
La migraña se suele iniciar en la primera menstruación en gran parte de las mujeres, lo que hace que el número de afectadas supere al de los hombres a partir de la pubertad.

Concretamente, la migraña surge entre los dos días anteriores a la menstruación y los dos posteriores, tanto en mujeres con ciclos normales como en aquellas que toman anticonceptivos con estrógenos.

Hay que añadir que, normalmente, la migraña se suele iniciar en la primera menstruación en gran parte de las mujeres, lo que hace que el número de afectadas supere al de los hombres a partir de la pubertad.

Cómo tratar la migraña durante la menstruación

Se debe seguir el tratamiento habitual prescrito por los especialistas. No obstante, cuando las migrañas menstruales son demasiado intensas, se puede administrar una terapia preventiva, que se inicia dos días antes del periodo y se mantiene durante cinco días.

En cuanto al uso de fármacos para aliviar el dolor, el doctor matiza que el naproxeno, el magnesio y ciertos triptantes son los medicamentos que han demostrado eficacia.

«Con respecto a los fitoestrógenos, sustancias de origen vegetal con una estructura similar a los estrógenos humanos, aún no hay estudios convincentes sobre su eficacia», concluye.

Perimenopausia, menopausia y migrañas

En general, las migrañas aumentan su intensidad y frecuencia con la llegada de los primeros síntomas de la menopausia hasta que concluye este periodo.

La principal causa es, una vez más, la alteración de las hormonas, tal como señala el doctor.

«El empeoramiento experimentado por algunas mujeres durante la perimenopausia está relacionado con la oscilación hormonal propia de esta etapa».

La íntima relación entre migrañas y cambios hormonales
En cuanto al uso de fármacos para aliviar el dolor, el doctor matiza que el naproxeno, el magnesio y ciertos triptantes son los medicamentos que han demostrado eficacia.

Otros síntomas de la menopausia relacionados con el dolor de cabeza son:

  • Tensión arterial alta. También puede estar ocasionada por el descenso de los estrógenos, cuya función consiste en proteger la salud cardiovascular de la mujer.
  • Problemas del sueño. Son muy comunes en la menopausia por diversos factores, como los sofocos que surgen por la noche y que provocan una sensación de calor intenso que impide dormir.
  • Factores psicológicos. Como el estrés, la ansiedad, la depresión y los cambios de humor. Todo ello puede favorecer la migraña.

Afortunadamente, tras la menopausia, algunas mujeres experimentan una mejora de las migrañas debido a la estabilidad hormonal.

Pero esto no ocurre en todos los casos y, por tanto, siguen sufriendo los dolores de cabeza durante la posmenopausia, por lo que necesitan continuar con los tratamientos.

¡Ojo con los anticonceptivos y la migraña!

El uso de ciertos anticonceptivos puede empeorar esta enfermedad. Si estás pensando en tomarlos, debes saber las siguientes recomendaciones:

Migrañas con aura, cuyos síntomas repercuten en la vista, el tacto y/o el lenguaje

Es mejor optar por anticonceptivos con progestágenos, como la píldora, DIU, el implante y las inyecciones.

Y, por tanto, se debe descartar el uso de anticonceptivos con estrógenos, que favorecen las migrañas e incrementan el riesgo de sufrir un ictus isquémico, sobre todo en las fumadoras.

En las migrañas sin aura, que son las más comunes

Se aconsejan los anticonceptivos con progestágenos o combinados, y además no interrumpir la toma de las píldoras durante varios ciclos.

Como ejemplo, el doctor indica que «en lugar de tomar los anticonceptivos durante tres semanas y descansar una, siguiendo la pauta habitual, se recomienda tomarlos de forma continua durante nueve semanas seguidas y descansar una».

Al igual que en las migrañas con aura, el uso de anticonceptivos con estrógenos puede potenciar las crisis, aunque no ocurre en todas las mujeres, sino que existen casos en los que se perciben mejoras.

La íntima relación entre migrañas y cambios hormonales
El doctor explica que «los niveles de estrógenos están elevados a lo largo de toda la gestación, por lo que algunas mujeres pueden debutar con migraña o presentar auras aisladas».

Cómo cambia la migraña durante el embarazo

La migraña es un tipo de cefalea tan limitante que muchas afectadas deciden aplazar su embarazo por este motivo.

Lo cierto es que, durante la gestación, puede intensificarse o, por el contrario, aliviarse, dependiendo del trimestre.

El doctor explica que «los niveles de estrógenos están elevados a lo largo de toda la gestación, por lo que algunas mujeres pueden debutar con migraña o presentar auras aisladas».

En concreto, la migraña se agrava durante el primer trimestre, sobre todo al final, debido a la bajada de los niveles de hormona HCG; y, en cambio, se suele notar una disminución de las crisis durante el segundo y el tercer trimestre.

Después del parto, el nivel de estrógenos baja, pudiendo ocasionar una migraña sin aura.

Tratamiento de la migraña en embarazadas

Existen medidas para prevenir esta cefalea evitando el uso de fármacos, como mantener horarios regulares para comer y dormir, y practicar ejercicio físico en la medida de lo posible.

Si estas pautas no surten efecto, se puede prescribir el tratamiento de infiltraciones con lidocaína en los nervios occipitales, que no conlleva riesgos en el embarazo.

Cabe advertir que algunos medicamentos para la migraña están contraindicados durante el embarazo, por lo que se aconseja consultar con los especialistas cuál es el más indicado.



Otras causas de la migraña

Además de la íntima relación entre las migrañas y los cambios hormonales, existen otros factores que actúan como desencadenantes, entre los que destacan:

Predisposición genética

Se observan ciertas particularidades en el funcionamiento de las regiones del cerebro de las personas que sufren migrañas.

También presentan un trastorno en el procesamiento de la sensibilidad que no permite inhibir algunos estímulos ni acostumbrarse a ellos.

Estrés, insomnio y otros problemas psicológicos

Las situaciones de estrés en el trabajo, en la familia o a nivel personal pueden precipitar las migrañas. Lamentablemente, en estos casos se tiende a la automedicación, sin consultar con los especialistas, lo que aumenta el riesgo de cronificar la migraña.

Esto mismo sucede con la depresión y la ansiedad, que también favorecen las cefaleas.

Sumado al estrés se encuentran el insomnio y los problemas del sueño. Por eso, es recomendable mantener horarios para la comida y el descanso, y además evitar el estrés, para prevenir las migrañas.

Ejercicio de alta intensidad

La actividad física aeróbica puede disminuir la frecuencia de la crisis de migrañas, por lo que se recomienda la realización de ejercicio de forma regular.

Sin embargo, durante la crisis cualquier tipo de actividad física, incluso caminar, puede empeorar el dolor, por lo que es preciso el reposo.

Cambios de temperatura e iluminación

Los factores ambientales pueden precipitar estas cefaleas migrañosas, por ejemplo, al exponerse a una luz demasiado brillante, cambios repentinos de la temperatura, cambios en la presión atmosférica o al escuchar sonidos agudos y altos, o al percibir olores demasiado fuertes.

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