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Todo lo que debes saber sobre el Síndrome de Piernas Inquietas

Dra. Laura Lillo Triguero, neuróloga especializada en sueño,
Hospital Ruber Internacional (Grupo Quirónsalud)

Todo lo que debes saber sobre el Síndrome de Piernas Inquietas. Te lo contamos con detalle en pereznoesraton.com, portal profesional exclusivo de IPDgrupo.com con información para decidir sobre salud y bienestar.



Todo lo que debes saber sobre el Síndrome de Piernas Inquietas

Mantenerse sentado en la silla durante una charla relajada, disfrutar de una función teatral, ver una película o incluso el sueño reparador es, para algunas personas, un desafío considerable.

Una sensación incómoda los impulsa constantemente a cambiar de posición, mover las piernas, levantarse y caminar, interrumpiendo así cualquier intento de reposo.

Esta sensación, aparentemente inofensiva pero profundamente impactante en la vida diaria, puede ser indicativa de un trastorno neurológico conocido como el Síndrome de piernas inquietas (SPI).

Para ayudarnos a comprender esta condición y conocer sus características, contamos con el conocimiento de la Dra. Laura Lillo Triguero, destacada neuróloga especializada en sueño del Servicio de Neurología del Hospital Ruber Internacional (Grupo Quirónsalud).

¿Qué es el Síndrome de Piernas Inquietas?

En palabras de la Dra. Lillo Triguero, el Síndrome de Piernas Inquietas es un trastorno neurológico sensitivo-motor. Se caracteriza por la presencia de una necesidad imperiosa de mover las piernas que aparece durante el reposo, principalmente en las últimas horas de la tarde y primer tercio de la noche.

Estos síntomas mejoran con el movimiento, pero interfieren con la conciliación y mantenimiento del sueño, y con las actividades sociales que exigen reposo. «Es un trastorno que va más allá de la simple necesidad de mover las piernas», comenta la especialista.

Imagina estar disfrutando de una tranquila conversación, inmerso en la trama de una obra de teatro o sumergido en la experiencia de una película en el cine.

De repente, surge una sensación inquietante en las piernas, como un hormigueo persistente que no cede, una especie de tirón interno que no puede ser ignorado.

«Este malestar, aunque no doloroso en sí mismo, se vuelve tan insoportable que la persona siente la necesidad de levantarse y caminar, interrumpiendo la actividad en curso», destaca la doctora Lillo.

Como explica la especialista, en el contexto del descanso nocturno, mientras intentan conciliar el sueño, quienes padecen SPI experimentan una sensación constante de incomodidad en las piernas, lo que dificulta enormemente la relajación necesaria para un sueño reparador.

«Se crea así un ciclo disruptivo, donde la falta de descanso nocturno afecta negativamente la energía y el bienestar general durante el día».

Esta necesidad imperiosa de mover las piernas también tiene un impacto emocional. La frustración y la fatiga resultantes de la interrupción constante del reposo pueden afectar la calidad de vida y la participación en actividades sociales.

«Por lo tanto, el SPI va más allá de lo físico, extendiendo su influencia a aspectos fundamentales de la vida diaria», afirma la especialista.

La Dra. Lillo Triguero señala que muchos pacientes evitan los viajes largos que se convierten en una odisea, ya que los síntomas se intensifican durante el reposo prolongado, afectando a aquellos que por razones de trabajo o placer deben realizar este tipo de desplazamientos en coche, avión o tren.

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Todo lo que debes saber sobre el Síndrome de Piernas InquietasRuber Internacional, Grupo Quirónsalud.

Combinación de factores genéticos y ambientales

La especialista destaca que, contrariamente a la percepción común, esta condición es más frecuente de lo que se reconoce. Afecta entre el 5% y el 12% de la población, siendo más frecuente en las mujeres y en las personas mayores de 50 años.

«Es una enfermedad subdiagnosticada, donde muchos pacientes no buscan atención médica debido a la levedad de sus síntomas o a la falta de conciencia sobre su relación con una enfermedad».

Las causas del SPI, también conocido como síndrome de Willis-Ekbom, no se conocen con exactitud, pero se cree que involucra una combinación de factores genéticos y ambientales.

«Existe evidencia de una predisposición hereditaria al trastorno. Aquellas personas con familiares cercanos que padecen SPI pueden tener un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad», advierte la doctora.

Además, se ha observado que los desequilibrios en neurotransmisores, especialmente en la dopamina y el glutamato, están asociados con el SPI. Las alteraciones en la función de la dopamina y glutamato en el sistema nervioso central pueden desencadenar los síntomas característicos del trastorno.

Otro factor relevante es la deficiencia de hierro. «El hierro desempeña un papel esencial en la producción de dopamina, y los niveles bajos de hierro a nivel sistémico y nivel cerebral se han relacionado con la aparición de los síntomas del SPI».

Asimismo, la insuficiencia renal y el embarazo han sido identificados en algunos casos como factores de riesgo asociados al SPI.

«Durante el embarazo, aunque las razones no están completamente claras, el SPI puede manifestarse, posiblemente relacionado con cambios hormonales y deficiencias relativas de hierro asociadas con la gestación».

El Síndrome de Piernas Inquietas es un trastorno neurológico sensitivo-motor. Se caracteriza por la presencia de una necesidad imperiosa de mover las piernas durante el reposo, en las últimas horas de la tarde y primer tercio de la noche.

Hierro y SPI

Sobre la conexión entre el déficit de hierro y el síndrome de piernas inquietas, la especialista señala que se origina tras los hallazgos anatomopatológicos de la alteración dopaminérgica y glutamatérgica a nivel cerebral y su similitud con los cambios observados en los núcleos cerebrales en modelos animales con déficit de hierro.

«Incluso en la descripción inicial de Ekbom (1945), que fue la persona que describió este síndrome, observó que esto era mucho más frecuente en pacientes con anemia ferropénica«, agrega.

A nivel cerebral, el síndrome de piernas inquietas está asociado con alteraciones en el metabolismo del hierro, lo que tiene implicaciones en la transmisión de neurotransmisores.

En algunos casos de SPI, se observa una dificultad en el transporte del hierro desde la sangre hacia el cerebro, lo que conduce a modificaciones en el contenido celular de hierro.

«En un grupo de pacientes afectados, este contenido puede ser reducido, mientras que en otros puede mantenerse en niveles normales o incluso elevados. Sin embargo, la clave radica en que este hierro no se distribuye de manera adecuada en las regiones cerebrales pertinentes», señala la especialista.

El depósito anómalo de hierro en áreas específicas del cerebro altera la función de los neurotransmisores, siendo la dopamina y el glutamato los principales implicados.

«La dopamina y el glutamato son esenciales para la regulación del movimiento y el estado de ánimo. La interacción entre el hierro depositado de manera inusual y la dopamina/glutamato puede afectar la transmisión de señales nerviosas y contribuir así a los síntomas del SPI, como la necesidad irresistible de mover las piernas y las sensaciones incómodas asociadas».

Además, existen otros elementos ambientales que pueden desencadenar o exacerbar el síndrome de piernas inquietas. Entre ellos, el consumo de sustancias como el alcohol, el tabaco y la cafeína ha sido identificado como un factor relevante.

«Estas sustancias, al ser estimulantes, tienen el potencial de alterar el sueño y la actividad neuronal, contribuyendo así a la intensificación de los síntomas. La moderación en el consumo de alcohol, tabaco y cafeína es beneficiosa para estos pacientes», advierte la doctora Lillo.

Síndrome de Piernas Inquietas: Qué es, causas, diagnóstico y tratamiento.

Diagnóstico del Síndrome de Piernas Inquietas

El diagnóstico del Síndrome de Piernas Inquietas se basa en un enfoque clínico, según destaca la Dra. Lillo Triguero. Esto implica que, con los síntomas proporcionados por el paciente, un médico especializado en sueño familiarizado con la enfermedad puede establecer el diagnóstico sin recurrir a otras pruebas.

Durante el proceso de diagnóstico, la exploración física y neurológica se convierten en elementos fundamentales. La Dra. Lillo Triguero explica que, durante la evaluación, se tomó nota de los antecedentes médicos y de los síntomas del paciente. 

Los criterios de diagnóstico del Grupo Internacional de Estudio sobre el Síndrome de las Piernas Inquietas son esenciales para confirmar la presencia del SPI.

Estos criterios incluyen la necesidad imperiosa de mover las piernas, la aparición o empeoramiento de los síntomas en reposo, el alivio temporal mediante la actividad y la exacerbación nocturna de los síntomas.

La Dra. Lillo Triguero resaltó la utilidad de realizar un análisis de sangre como complemento al diagnóstico clínico. Este análisis tiene como objetivo evaluar el estado del hierro a nivel general, proporcionando información valiosa sobre posibles deficiencias relacionadas con el SPI.

La solicitud de un estudio de sueño o polisomnografía se considera en casos donde se sospecha la presencia de otra patología del sueño, como la apnea del sueño.

Este enfoque integral permite al médico descartar posibles complicaciones o trastornos coexistentes que podrían afectar la calidad del sueño del paciente.



Determinación de Hierro Intracerebral en el Síndrome de Piernas Inquietas

Respecto a la determinación de los niveles de hierro a nivel cerebral, la Dra. Lillo Triguero destaca la necesidad de utilizar métodos más específicos y avanzados para comprender completamente el estatus del hierro en pacientes con SPI.

Explica que, hasta el momento, no existe un método estandarizado para determinar el hierro a nivel cerebral. La resonancia magnética de alto campo con una secuencia específica capaz de cuantificar el hierro cerebral se presenta como la mejor opción para medir con precisión el hierro en los núcleos cerebrales.

Esta secuencia específica, evaluada en protocolos de investigación, se implementará de manera pionera en España en el Hospital Ruber Internacional.

La Dra. Lillo Triguero destaca la importancia de este enfoque innovador, ya que actualmente ningún otro centro realiza este estudio en el país. Este avance tecnológico permitirá una medición precisa de los niveles de hierro a nivel cerebral, ofreciendo una visión más detallada de la fisiopatología del SPI.

Además, la implementación de esta resonancia magnética de alto campo también tendrá implicaciones significativas en la selección de pacientes para tratamientos con hierro intravenoso.

«Este estudio permitirá seleccionar mejor qué pacientes pueden beneficiarse del hierro intravenoso, ya que puede no estar indicado en todos los casos, posibilitando así la individualización del tratamiento», destaca.

Tratamiento del Síndrome de Piernas Inquietas

En la discusión sobre el tratamiento del SPI, la Dra. Lillo Triguero brindó una visión detallada de las opciones disponibles, destacando la evolución en las estrategias a lo largo del tiempo.

Señala que, durante décadas, la práctica común consistía en la aplicación de agonistas dopaminérgicos, generalmente en forma de comprimidos. Sin embargo, con el tiempo se evidenció que, aunque los efectivos a corto plazo presentan riesgos significativos a largo plazo.

«Estos tratamientos son muy útiles a corto plazo, pero muy peligrosos a largo plazo porque producen un empeoramiento de la situación», señala la Dra. Lillo Triguero.

Síndrome de Aumento

Este empeoramiento se conoce como Síndrome de Aumento y se traduce en un aumento de la intensidad de los síntomas o en la aparición más temprana de los mismos, especialmente cuando se administran a dosis elevadas.

Con esta comprensión, la atención se ha dirigido hacia alternativas más seguras y efectivas.

La experta menciona que, actualmente, se cuenta con opciones de tratamiento más seguras, como los fármacos moduladores del glutamato, entre los que se encuentran la gabapentina y la pregabalina. Estos se han posicionado como la primera opción de tratamiento.

Además, si se constata la presencia de un déficit de hierro a nivel sistémico y cerebral, se puede recurrir al tratamiento con hierro, siendo la vía intravenosa considerada más eficaz y fácil de aplicar.



En casos resistentes a estas opciones, se plantea la posibilidad de utilizar opioides. Además, se están explorando nuevos antiepilépticos, como el perampanel, y otros tratamientos que actúan a través de la vía de la adenosina, como el dipiridamol.

La Dra. Lillo Triguero subraya la importancia de la investigación continua para ampliar las opciones de tratamiento disponibles.

Según comenta la especialista, el tratamiento, en general, es eficaz, aunque puede presentar desafíos, especialmente en pacientes que han recibido previamente agonistas dopaminérgicos. La experta reconoce que reducir o cambiar estos fármacos puede ser una tarea difícil.

En muchos casos, el tratamiento es necesario a largo plazo y, aunque la investigación sigue avanzando, se espera ofrecer más opciones de tratamiento en el futuro.

Además de las opciones farmacológicas, la Dra. Lillo destaca la importancia de medidas no farmacológicas para mejorar la calidad de vida de los pacientes con SPI. Estas incluyen mantener:

  • una adecuada higiene del sueño con horarios estables
  • evitar el consumo de sustancias estimulantes como el café
  • realizar ejercicio de manera regular pero moderada
  • y mantener una dieta equilibrada

Licenciado en Ciencias de la Información, Periodismo y Diplomado en Relaciones Públicas y Publicidad. 25 años de experiencia profesional. Prensa, radio, televisión, contenido digital y redes sociales. Comunicación integral: corporativa, financiera, digital, crisis. Creador e impulsor de IPDGrupo y sus 6 portales profesionales exclusivos con el nexo de unión de la salud y el bienestar: jupsin.com, conRderuido.com, conideintelligente.com, pereznoesraton.com, conSdesport.com y conBdebike.com.

1 Comment

1 Comment

  1. Niels Berthel Johansen

    febrero 14, 2024 at 23:47

    Soy varón de 69 años y hace años padezco de SPI. Accidentalmente descubrí una solución (¡sin química!) que funciona por lo menos para mí y mis hermanos, de 66 y 64 años de edad: al acostarme un día en que me había esguincado un tobillo, y al comenzar a sentir el SPI, me puse una tobillera elástica para reducir la mobilidad de ese pie… Santo remedio: ¡se fue la sensación de incomodidad que me impulsaba a mover el pie! Desde entonces, cada vez que aparece, me pongo la susodiche tillera elástica, que en Argentina se consigue en cualquier farmacia. Hace un año, mi hermano está resolviedo el problema del mismo modo y hace un par de semanas también mi hermana.

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